LO QUE EL YOGA ME HA ENSEÑADO DE LA VIDA

Cuando uno habla de yoga, lo normal es que la gente se imagine un montón de posturas raras y retorcidas encima de una colchonetica delgada, sin embargo, el yoga llegó a mi vida hace ya varios años, enseñándome muchas cosas sorprendentes, más allá de saberme parar en la cabeza.

Recuerdo muy bien una noche, hace varios años, en la que tuve un episodio de depresión y de ansiedad bastante fuerte. Esa noche no lograba dormir por más esfuerzos que hacía, tenía un frasco de gotas de ansiolíticos, un paquete de cigarrillos, el computador para buscar información, pero nada funcionaba. Me dolía la garganta ya de tanto fumar, me había tomado la dosis de las gotas psiquiátricas permitida e internet no ayudaba mucho, había demasiada información pero era imposible calmar las emociones a través de conocimiento.

Tenía demasiado desespero, quería que se me quitara esa sensación horrible del pecho, ese miedo monstruoso sin ninguna razón aparente, no quería sentir más ese hueco por dentro, esa falta de ganas de vivir y esa incapacidad para descansar. Recuerdo con un poquito de ternura, que empecé a ver unos videos de yoga e intenté hacer un par de asanas a ver si servía de algo, pero también fue inútil. El yoga, como la fluoxetina, no actuaba en el organismo de inmediato sino por acumulación, luego (muchos años más tarde) supe y sentí lo que el yoga hace en el cuerpo y en la mente después de que lo practicas por un buen tiempo. 

Ahora veo la práctica de yoga como un ahorro bancario, es una inversión qué debes hacer para establecerte cuando estás bien, y te ofrece ciertos recursos disponibles cuando los llegas a necesitar.

¿Y QUÉ TIENE QUE VER EL YOGA CON TODAS ESTAS COSAS ESPIRITUALES O RELIGIOSAS QUE SE VEN EN ESTE GOODIES?

A los que de pronto no estén tan familiarizados con el yoga o piensen que es simplemente un modo de ejercicio físico, quiero contarles que el yoga como disciplina nació miles de años antes de Cristo, uno de los maestros más antiguos de los que tengo referencia, es un hombre llamado Patanjali, quién transmitió mucha sabiduría acerca del yoga y de cómo las posturas, el cuerpo, la meditación y el establecernos en la vida, era una forma de alcanzar el samadhi, o estado de éxtasis máximo en la vida.

Lo complicado es que pocas veces en esta vida logramos estar en estado de éxtasis, la mayor parte del tiempo nos la pasamos estresados por plata, por una pareja, por aprobación y reconocimiento, por gratificación para el cuerpo y por miles de cosas, pero curiosamente, nisiquiera quienes tienen esas miles de cosas, están tampoco en un estado de samadhi.

Personalmente, en este Goodies, quise representar algunos de los retos más difíciles que tengo en mi vida, y que pienso que a lo mejor lo pueden ser también para muchas otras personas a las que les pueda servir este mensaje, así que a continuación dejo una lista de preguntas, y los invito a leerlas con tono de locutor de infomercial de televentas e imaginar personas tristes en blanco y negro, respondiendo a todo: ¡Sí señor!.

  • ¿Se la pasa corriendo todo el día creyendo que “tiene” que hacer mil cosas y que detenerse por un solo instante a respirar es algo imposible para usted?.
  • ¿Ha peleado con Dios porque no hace las cosas como a usted le parece que deberían ser o mejor aún, cree estar en posición de decirle a Dios cómo debería funcionar el universo?
  • ¿Le gustaría sentirse bien y feliz, pero no le queda mucho tiempo para prestarle atención a su alimentación, la forma en que respira y el ejercicio físico que hace?
  • ¿Suele sentir culpa con frecuencia o piensa que mucho de lo que hace, dice y piensa es pecado?
  • ¿Cree que el espíritu y el cuerpo son cosas separadas y que es más importante lo espiritual que lo físico o viceversa?

Mi ánimo no es el de venir a dármelas de sobrado y de maestro iluminado, ni mucho menos, la verdad es que formulo estas preguntas, porque para mí hoy siguen siendo parte de mi reto diario y de lo que siento que vine a aprender a este mundo, la vaina es que estamos metidos en una cultura donde nos han inculcado mucha culpa y mucho miedo, como decía mi maestro Fernando González, “no nos enseñan a amar a Dios sino a tenerle miedo al diablo” y esas condiciones es difícil vivir una vida logrando conocernos a nosotros mismos y evolucionar.

¿CUÁL ES MI RECOMENDACIÓN?

Personalmente, veo un asunto de sentido común, estamos viviendo una vida a bordo de un cuerpo que será quien nos lleve por el mundo hasta el día de nuestra muerte, y se me hace indispensable, conocer cómo funciona ese cuerpo para poder sacarle el mayor provecho. Así que dejo por acá mi top 5 de consejos yoguis:

  1. Pilas con lo que comemos: piensa que cuando comemos, literalmente integramos los alimentos a nuestro cuerpo, como dice mi profe Radhi “el cuerpo está hecho de pizza” y esto no es una especulación, pocas veces lo pensamos así pero es 100% real. De esta forma, considera si quieres que tu cuerpo esté hecho de comida procesada, tartrazina, edulcorantes, glutamato monosódico, carragenina y cosas empacadas en máquinas o de verduras y frutas frescas que han salido de la tierra, piensa qué pasa con el sufrimiento y la energía de dolor qué hay en los animales que fueron mantenidos durante toda su vida en cautiverio y que ahora van a estar en tus células. Definitivamente estar y sentirnos bien, empieza con una buena alimentación.
  1. A conocer y mover el cuerpo: si vas a pasar toda tu vida en este cuerpo debes saber que está hecho para moverse y caminar grandes distancias, para ejercitar los brazos y las piernas, para activar con frecuencia el ritmo cardíaco y respiratorio, debes saber que estar sentados en un computador 10 o 12 horas al día (lo cual aún yo hago con frecuencia) es algo muy reciente en nuestra historia evolutiva, es indispensable entender, que tan importante como es comer bien, también lo es moverse y en esto el yoga sí es que es bueno, aún quien no esté interesado en toda la filosofía o pensamiento que existe detrás, solamente el hecho de practicar asanas (que son las posturas) es un gran regalo que le haces a tu organismo. Les dejo una recomendación desinteresada, porque no soy su publicista ni su manager, solo su alumno, pero si están interesados en un curso para principiantes de yoga, pueden tomar el curso virtual de Radhi Yoga, que es excelente, de igual forma recomiendo un libro que me gustó mucho acerca de uno de los personajes que trajo el yoga a occidente en los años 60, se llama “Autobiografía de un yogui”.
  1. Un poco de silencio: Mientras voy escribiendo todo esto, voy sintiendo como si cada uno de estos puntos fuera más importante que el anterior, hay un personaje que me gusta mucho escuchar, que se llama Sadhgurú, lo pueden encontrar en YouTube, el hombre dice que gran parte del problema de la sociedad actual es la incapacidad de detenerse, la falsa creencia de ser tan importantes o imprescindibles para tener que estar todo el tiempo “haciendo cosas”, como lo dice el viejo Sadh “mientras más creemos que nos hacemos importantes, más difícil se nos hace detenernos un segundo, o si no, pídele a un alto ejecutivo que espere por media hora a ver qué le pasa”. Un primer paso para aprender a ser felices con lo esencial es practicar la quietud, quedarnos por instantes solamente respirando y prestándole atención a la respiración, para algunos puede sonar muy fácil al leerlo, el reto es “quédate 30 minutos sin hacer absolutamente nada”. Les recomiendo una serie en Netflix llamada Headspace. 
  1. Soltar el control nos da más control: Durante mi infancia y mi adolescencia tuve que pasar mucho tiempo en hospitales debido a muchas enfermedades de mi mamá, para mí era bastante común pasar la noche en las sillas de acompañante al lado de la cama con el olor a hipoclorito y las enfermeras entrando cada hora a revisar cosas y aplicar medicamentos. Era un escenario que me producía mucho dolor, siempre estaba pensando que mi mamá se me iba a morir en cualquier momento, esa idea me llevó a visitar psiquiatras y a tomar los ansiolíticos que les contaba al inicio del relato.

Recuerdo que en ese entonces peleaba mucho con Dios y lo buscaba en las capillas de los hospitales, iba a hablar con él y a pedirle que me diera una mamá aliviada, lo cual nunca ocurrió, sin embargo, amo a Dios profundamente, y creo que he adquirido una conexión diferente con él gracias al yoga, ya que dejé de verlo como un personaje canoso y anciano parado sobre las nubes, o como un sirviente que hace milagros a los que se los piden de rodillas, realmente, a través del yoga y una postura que se llama “la semilla” siento que voy aprendiendo de a poquito sobre la humildad, aunque aún me falta muchísimo, pero la verdad, ahora sé que estoy expuesto a todo, que cualquier cosa horrible puede pasar en cualquier momento, que a veces no se hacen los milagros que uno pide, pero otras veces aparecen los que uno ni sabía que quería

Ahora en la postura de la semilla siento que soy eso, una semillita diminuta en un universo complejísimo, donde no todo se puede hacer de tal forma que me privilegie a mí, pero curiosamente, a medida que voy soltando la ilusión del “control” algo me dice que voy ganando más poder, que de esta forma puedo construir y crear más fácil la vida que yo quiero.

  1. La energía no es algo en lo que debas “creer”: Este título es un típico truco de redacción como buen publicista que soy, lo que quiero decir en realidad no es que “no debas creer en la energía”, sino que en realidad no la puedes negar de ninguna forma. Solo por poner un ejemplo, piensa ¿de qué está hecha la materia del cuerpo y de todo el universo?, así es, está hecha de átomos, ¿y qué son los átomos? Un pequeño núcleo del tamaño de una pelota de fútbol en el centro de un estadio con cabezas de alfiler orbitando a una distancia de las tribunas, la materia es 99.9% nada y 0,01% energía, entonces esto no es un hecho discutible siquiera todo el universo está hecho de energía, tal vez esto es una buena base para considerar al menos que el tema de los chakras no es un tema de hippies o de esotéricos, tal vez si tiene algo de sentido el ver el cuerpo como una acumulación de energía, les recomiendo un libro que no es de yoga pero puede ayudar a abrir las puertas para interesarse en la energía que es lo que se trabaja a través del yoga, el libro se llama “Desayuno con partículas” es muy elemental y divertido de leer, pero deja profundos cuestionamientos acerca de la importancia de conocer y trabajar nuestros aspectos energéticos.

Y bueno, ya sin extenderme más por hoy, acá les dejo estas reflexiones esperando que sean de su interés y que les resulten útiles, gracias por leer y los invito a dejarme por acá sus comentarios. Los quiero mucho, Namasté.

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