NO DEJES QUE TE MIENTA EL PENSAMIENTO

Todo lo que reconozco como mi ser está fundamentado en mis pensamientos. Creo profundamente que soy Diego Roldán, identificado con cédula de ciudadanía 1017… pero eso no es más que un pensamiento en mi cerebro, un pensamiento que como tantos, puede ser o no una verdad.

Nos queremos aferrar con uñas y dientes a una personalidad que es efímera, a un puñado de sentimientos catalogados como buenos o malos, a una identidad, a un montón de apegos que algún día van a dejar de estar. Nos negamos a ser uno más de los millones de individuos que han pasado por este planeta y que hoy simplemente ya no existen.

HE DEJADO DE CREER EN LOS PARAÍSOS

En este mundo resultan muy efectivos los paraísos religiosos, las promesas del más allá, las ideas de podernos perpetuar en el tiempo y no perecer, el llegar a paisajes ideales con frutos y clima siempre perfecto, que al final no se podrán disfrutar si ya no tenemos un cuerpo dotado de sentidos.

Tanto pavor nos da diluirnos en la energía eterna del universo, siendo de nuevo un poco de todo, regresando a ser al mismo tiempo: plantas, insectos, agua, fuego, o en una expresión más amplia, volver a ser minerales y material cósmico, sin ningún tipo de límites o fronteras delimitadas por una piel.

Nos quejamos de lo duro que es ser un humano, tener hambre, frío, sed y una mente tan bullosa, pero parecemos no tener otra opción más que aceptarlo y padecerlo mientras existimos en este plano. Como decía mi maestro Fernando González, nos agobia la idea de que este individuo “se pueda acabar como las vacas”, sin dejar rastro.

¿QUÉ PROPONGO YO?

Tal vez no debería aterrarnos tanto la idea de que un día pueda cesar el pensamiento y el ruido del ego (y ojo que lo estoy diciendo yo, que soy egocéntrico y muy temeroso de la muerte). No debería ser tan malo que un día ya no vayamos caminando por la calle con una enorme carga de:

– Debo hacer el almuerzo para mañana
– Qué rabia como me habló aquel
– Voy a empezar a hacer ejercicio
– Y blah blah blah blah… todo el ruido que nos puede cacarear la cabeza sin parar.

La preguntas sabrosas aquí son:

  • Si tus pensamientos desaparecieran del universo ¿desaparecerías tú?
  • ¿Crees que eres una profesión, un cargo, un parentesco familiar o una nacionalidad?

Pero bueno, y qué tiene qué ver todo esto con el Goodies de hoy, simplemente es una invitación a guardar silencio un rato, voltear la mirada y decirle a ese pensamiento bullicioso que no para de parlotear:

  • ¡Ey, ojo que ya te pillé y yo no quiero creer más que soy vos!
  • No vengas a empujarme para que responda con odio y veneno
  • No puedes arrastrarme a ese abismo de dolor e inseguridad
  • Estoy cansado de que me conviertas todo en un pecado cuando mi corazón sabe que no lo es.
  • Puedo elegir, al menos a ratos, tan solo detenerme, respirar y estar presente sin responder de manera compulsiva a todas las demandas que tu quieres que yo haga sin parar.

Algunos dirán que la idea de quedarse en silencio o meditar también es el fruto de un pensamiento y que al final estamos haciéndole caso a la mente y somos sus obedientes trabajadores sin poder evitarlo. Esto es cierto, pero desde mi experiencia personal puedo decirles, que se siente bonito, tranquilo y reconfortante, al menos acoger la idea de no ser nuestro ruido mental, de poder escuchar atentamente esa vocecita como si se tratara de un radio y no simplemente ir por la vida haciendo TODO lo que ella nos dice, aún cuando sabemos que nos va a causar intenso dolor o malestar.

UN REGALITO FINAL

Si llegaron hasta esta parte del texto me alegra profundamente y espero que les sirva de algo todo esto. Desde mi corazón les deseo amorosamente que atraigan el regalo del silencio y con el venga la paz de saber que no somos un puñado de ideas ni tampoco el ruido de un constante aguacero mental.

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